First of the gangs to die

29 05 2009

No hacen falta muchas excusas para poner temazos como éste, ¿no?





True blood

23 05 2009

ATENCIÓN: El siguiente texto contiene SPOILERS (detalles sobre el argumento) de la primera temporada de True Blood.

Sookie y Bill.

Sookie y Bill.

True Blood es como el Drácula de Bram Stoker en versión pop. Un cuento de vampiros pensado para la sensibilidad de los jóvenes actuales con gusto para la buena televisión. Es una revisión fresca (como el título en español, Sangre fresca) de un tópico que ha fascinado al hombre desde hace siglos. El vampiro, el no-muerto, ese ser que permanece en el limbo de la existencia es revisitado en esta serie, sólo que ahora juega a la Wii.

Me gusta el nuevo planteamiento que la serie expone sobre el mundo de los vampiros. Básicamente son seres excluidos de la sociedad, pero algunos miembros, mediante la sangre sintética, han renunciado a seguir matando para alimentarse y quieren integrarse con los humanos. Este proceso de salida del ataúd es muy atractivo, ya que es una extrapolación de todos los movimiento de igualdad de derechos que el mundo real ha experimentado (mujeres, negros, homosexuales, etc.).

Encontramos, de esta forma, mucho de realidad en una serie de planteamientos fantásticos, que además no deja de sorprendernos con nuevas clases de “seres”, ¿o alguien predijo que Sam podía transformarse en perro?

El ritmo de la serie no deja ni un segundo al espectador para respirar, los asesinatos se suceden, los descubrimientos (relacionados con los vampiros o no) se amontonan casi sin dejar tiempo para asimilarlos. Esto crea un ambiente muy específico cuando ves cada capítulo: el pulso se acelera, y la respiración se vuelve más fuerte.

En cuanto a la trama, a pesar de la buena construcción de todo el asunto de los asesinatos, que al final sea René deja un poco indiferente, por dos razones. La primera porque la causa se vaticinaba desde un primer momento no humana, para al final acabar con el viejo homo hominem lupus est. Al menos no te lo esperas, pero hubiera sido bueno ver algo sorprendente, algo inaudito de verdad. La segunda razón es que el personaje de René no está construido desde el comienzo de la serie para que tenga una motivación clara contra los, como él los llama, follavampiros. Es un personaje muy secundario, muy plano, y que al final lo haga por convicciones propias es un poco incoherente, porque no sabíamos casi nada de él.

El mayor fallo que veo en esta serie de alta calidad es que, en realidad, la temporada acaba en el minuto 30 (más o menos) del último capítulo. Los últimos 20 minutos se utilizan para que la segunda sea interesante y tenga contenido. Me parece que un narrador de la talla de Alan Ball no puede permitirse una construcción tan deficiente de la introducción a la segunda temporada. Todos sabemos que se tienen que dejar tramas abiertas para que la gente vea la siguiente temporada, pero en el caso de True Blood, estas tramas se fabrican deprisa y corriendo los últimos capítulos, en lugar de irlas construyendo poco a poco a lo largo de toda la temporada.

Tru blood: todo el sabor, sin mordisco.

Tru blood: todo el sabor, sin mordisco.

No obstante, valorada de forma general, True Blood es una magnífica serie que combina un retrato ciertamente acertado de la sociedad sureña estadounidense a través de una perspectiva de cuento fantástico que dota al conjunto de un atractivo muy fuerte.

Habrá que esperar a la segunda temporada para ver cómo evolucionan los personajes, sobre todo Sookie, que en esta primera tanda de episodios no ha cambiado demasiado. También descubriremos si ha sido Bill el que ha matado a Lafayette (un personaje que no aportaba nada, cuya muerte es bastante intrascendente), y veremos como le van las cosas a la mejor secundaria de la serie, Tara.





Camps

20 05 2009

 

Se acusa a un presidente autonómico de cohecho. Su partido no hace nada. No se exigen responsabilidades. Los distintos cargos acusados van cayendo. Nadie es capaz de demostrar su inocencia mientras las pruebas de se acumulan.

El acusado sale del juzgado tras su declaración, y el que debiera ser el momento más vergonzante de su carrera política se convierte en un baño de masas que lo aclaman.

¿Alguien me lo explica?





Microrrelato IV

17 05 2009

Un día tuve una idea. Dejarme atropellar por una camioneta, romperme una pierna o un brazo -nada serio- y denunciar al conductor, para así cobrar una indemnización y lograr una buena suma de dinero.

Ese mismo día, por la tarde, ya lo tenía todo preparado. Estaba esperando, junto a la carretera, al vehículo idóneo. Entonces vi un niño, un niño pequeño, desorientado, que se disponía a cruzar la carretera. Corrí entre el tráfico y le di un empujón fuerte, gracias al cual no le arroyó una camioneta, que obviamente sí pasó por encima de mí.

Ahora ahorro para indemnizar al niño.





Himnos y coronas

17 05 2009

Que en España existe un terreno vedado para la libertad de expresión es evidente. Que a nuestra democracia le queda un (¿último?) espacio por conquistar es igualmente obvio. No podremos sentir que la ciudadanía elige a sus representantes mientras el jefe de Estado sea escogido por algo tan medieval como la sangre.

Si a este, además, le sumamos una radiotelevisión pública que no hace sino redundar en el statuquo impuesto, ocurre lo que ocurrió el miércoles.

Sugiero al lector que vea estos dos videos. Uno corresponde al recibimiento a los reyes en Mestalla que emitió TV3, en riguroso directo. El otro, al tratamiento del mismo hecho por parte de Televisión Española.

En cuanto empieza a sonar el himno (y los pitos), TVE conecta con San Mamés. Y cuando, en el intermedio, decide emitir lo que ha pasado, baja el sonido ambiente para que se escuche bien el himno, mientras enfocha a un vasco con la mano en el pecho.

Qué despropósito. Si Laswell levantara la cabeza vería que todo sigue igual.

 

PD: ¿Chivo expiatorio?





La publicidad es la madre de todas las cosas

6 05 2009

Los seguidores de la escuela de Chicago sabían que toda información tiende a ser propaganda. Pero al contrario que sus planteamientos, donde la propaganda resultaba necesaria para un buen sistema democrático, hoy día no es difícil entender que toda forma de propaganda, sobre todo cuando se practica por medios sutiles, no es más que un obstáculo más, aunque quizá inevitable, en el camino que lleva a la democracia.

Democracia, claro, entendida como unión de ciudadanos críticos, que analizan, reflexionan y deciden las pautas de su modelo de gobierno. Sin embargo, en la democracia del espectáculo, de los fuegos fatuos, donde la publicidad condiciona casi todos los aspectos vitales, es inevitable que los gobiernos, con el hipotético derecho que les otorga haber sido elegidos por una masa social con la que se comunican a través de unos medios regidos, nuevamente, por la publicidad, recurran a la misma para transmitir sus mensajes a la sociedad.

Vivimos en un sistema, por tanto, en el que no nos resulta extraño que un gobierno, un estado, se publicite, es decir, recurra a técnicas comerciales para conseguir la adhesión de la gente. Ya sea a través de spots televisivos, publicidad exterior o correo ordinario, la normalidad ha impuesto un modelo en el que las mismas empresas que hacen la publicidad de un coche, la hagan de un Estado.

Y todo ello, por cierto, aportando pingües beneficios al sistema mediático, que tiene en las instituciones un buen cliente al que vender sus espacios publicitarios.

Y yo me pregunto, si nos indignamos ante la descarada propaganda fascista o comunista, en todo caso dictatorial, cuyo gobierno trataba a sus ciudadanos como Paulov a sus mascotas, ¿no deberíamos abrir una reflexión sobre la legitimidad de un gobiernos para seguir inyectándonos sus dosis de propaganda, en este caso filtradas a través de un sistema (el mediático) cuyos intereses parecen únicamente mercantilistas?

¿No habremos pasado del totalitarismo de Estado al totalitarismo de mercado?

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