Siete películas para esta semana

28 04 2009

En un nuevo alarde de incoherencia temática del blog, paso a referenciar siete películas que he visto últimamente, y que el lector puede combinar al gusto durante la semana próxima.

 

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

 

Primer film de Pedro Almodóvar, la calidad técnica es sustituida por la irreverencia de los personajes y lo arriesgado de la trama. Con tiene algunos momentos delirantes, amén de la lluvia dorada más famosa del cine español.

Vi esta película porque me he prometido el visionado cronológico de la filmografía del director manchego, y lo cierto es que es refrescante, a pesar del tiempo transcurrido, ver una película consciente de que no tiene nada que perder.

 

elgolpe_cartel1El golpe

 

Un amigo me había recomendado insistente y profusamente esta cinta, así que mis expectativas al verla eran altas.

Me encontré con un reparto formidable, una trama precisa y un ritmo cinematográfico perfecto. Una película paradigmática del arte de hacer películas.

Grande Paul Newman.

 

La cena de los idiotas

 

Divertidísima comedia costumbrista francesa, escala alto en el ranking de películas con las que más me he reído. La trama: un grupo de amigos de la alta sociedad parisina organiza periódicamente una cena en la que cada uno tiene que llevas a la persona más idiota posible.

El idiota protagonista es descacharrante.

 

Billy Elliot

 

Preciosa cinta sobre la superación de estereotipos sociales. Lo mejor, que no renuncia a adentrarse en el espinoso tema de la lucha sindical de los mineros ingleses. Lo peor: la trama, al conducir descaradamente hacia el final feliz, resulta un poco incongruente.

Película muy recomendable para poner a niños pequeños.

 

American beautyamerican20beauty

 

¿Qué podía esperar de una película cuyo guionista es Alan Ball, creador de A dos metros bajo tierra y True Blood, y que además consiguió el Oscar por ella?

Pues precisamente lo que es, uno de las obras maestras de la última década. Ball vuelve sobre sus temas predilectos, la familia y la muerte, desde la perspectiva de la mente del protagonista, hombre desencantado con su vida pero todavía lleno de esperanza.

Un auténtico bálsamo para los habitantes del mundo actual.

 

Funny games

 

Película alemana (aunque existe el remake norteamericano) de terror psicológico que cumple sus objetivos: hacer pasar un mal rato al espectador. A través de un terror muy de andar por casa (y por lo tanto con la virtud de verosimilitud), el film constituye un autentico retrato de la locura en un entorno entre idílico y agobiante.

Pierde ritmo a partir del primer asesinato.

 

Doce hombres sin piedad

 

Un clásico entre los clásicos, son innumerable las referencias que películas, series, y televisión en general han hecho a esta película, ejemplo perfecto de que es posible estimular al espectador y ponerle en tensión sin acción, balas, ni efectos especiales.

La trama no podría ser más sencilla: un jurado deliberando la inocencia o culpabilidad del acusado. Esta cinta nos enseña que casi nada es lo que parece y que las opiniones absolutas suelen ser equivocadas.

Contiene una de las mejores escenas de la historia del cine.





Mi nombre es Harvey Milk

10 01 2009

En un interesante artículo publicado hoy en EL PAÍS, se habla de que la lucha por los derechos civiles, que en el siglo XIX estuvo centrada en la mujer y en el XX por los negros, lo estará en el siglo XXI en los derechos de los homosexuales.

Sin embargo, fue en los años 70 cuando comenzó esta lucha, y el más importante de sus líderes fue Harvey Milk. Ayer vi su biopic Mi nombre es Harvey Milk, la mejor película que he visto desde hace tiempo.

Gus Van Sant, director que sorprendió hace unos años con su genial Elephant vuelve ahora por derroteros más comerciales pero igualmente comprometidos. Era muy fácil convertir la historia de Harvey Milk en una narración épica y utópica sobre un gran héroe convertido en mito, pero Van Sant apuesta, con gran acierto, por un estilo realista que incluso se atreve a entremezclar imágenes reales.

Sean Penn, con ambiciones de Oscar, construye un personaje verosímil, complejo y lleno de matices. Tampoco desmerecen los secundarios, entre los que destaca Diego Luna en su papel histriónico y desquiciado.

En Mi nombre… destaca la sobresaliente fotografía y los continuos juegos de zoom y desenfocados. Aunque sin duda la mejor escena es la de Dan White dirigiéndose al despacho de Harvey Milk al más puro estilo Elephant.

Recomiendo Mi nombre es Harvey Milk en sus dos facetas: por lo excelente de la realización cinematográfica y porque es necesario conocer la historia de Milk, un hombre con la cabeza llena de sueños.photo13large








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