Te acabas de encontrar dos millones de dólares en el escenario de un horroroso crimen, ¿qué haces?
Correr.
Cormac McCarthy se ha consolidado como uno de los autores imprescindibles de la narrativa actual mundial, gracias a relatos como La carretera, premio Pulitzer 2007 o este No country for old men. Su enorme talento unido a una personalidad pública cuanto menos misteriosa le ha colocado en el star system literario por mérito propio. No es país para viejos además ha sido adaptada con gran éxito por los hermanos Coen, revelándose una de los mejores films de 2007.
Lewelyn Moss es un soldador tejano que, estando de caza, se topa con un puñado de cadáveres, heroína y mucho dinero. A partir de ese momento, su vida se convierte en una huida desesperada de las autoridades, los dueños de la droga y las perras, pero sobretodo de un inquietante psicópata para quien no existe el bien ni el mal, la moral ni la ética, sólo la fortuna. Y Moss ha tenido mala suerte.
A través de un ritmo frenético, en el que también caben las digresiones morales y los discursos metafísicos, un estilo espontáneo y un argumento cautivador, McCarthy construye una narración fascinante.
Recomiendo vivamente su lectura porque aunque nunca se haya leído una novela (como era mi caso) de este estilo, a caballo entre el policiaco y el thriller, el libro atrapa desde el principio y se lee muy fácilmente, con altas dosis de adrenalina.
No es país para viejos es, en definitiva, un magnífico relato que he disfrutado con un placer casi cinematográfico y que me ha descubierto a un autor del que leeré cuanto pueda.
Pd: Gracias, Ion, por recomendarme el libro.

