Himnos y coronas

17 05 2009

Que en España existe un terreno vedado para la libertad de expresión es evidente. Que a nuestra democracia le queda un (¿último?) espacio por conquistar es igualmente obvio. No podremos sentir que la ciudadanía elige a sus representantes mientras el jefe de Estado sea escogido por algo tan medieval como la sangre.

Si a este, además, le sumamos una radiotelevisión pública que no hace sino redundar en el statuquo impuesto, ocurre lo que ocurrió el miércoles.

Sugiero al lector que vea estos dos videos. Uno corresponde al recibimiento a los reyes en Mestalla que emitió TV3, en riguroso directo. El otro, al tratamiento del mismo hecho por parte de Televisión Española.

En cuanto empieza a sonar el himno (y los pitos), TVE conecta con San Mamés. Y cuando, en el intermedio, decide emitir lo que ha pasado, baja el sonido ambiente para que se escuche bien el himno, mientras enfocha a un vasco con la mano en el pecho.

Qué despropósito. Si Laswell levantara la cabeza vería que todo sigue igual.

 

PD: ¿Chivo expiatorio?





A dos metros bajo tierra

6 04 2009

Cuando aparecieron los títulos de crédito de Todos te están esperando, el último episodio de A dos metros bajo tierra (Six feet under), y tras haber llorado amargamente, una palpable sensación de paz invadió blandamente mi cuerpo.

Supongo que debido al hecho de que, tras cinco temporadas de los Fisher y compañía, me sentía más preparado para la muerte. Y para la vida.

A dos metros bajo tierra deja en el espectador un poso únicamente comparable al de la buena literatura. Cada episodio es el capítulo de la obra magna de un narrador de primera, Alan Ball, que configuran un legado al mundo, un legado que en su momento rompió cierto tabúes que se habían enquistado en la sociedad occidental del siglo XXI.

Desde la esmerada cabecera hasta el fundido a blanco final, y pasando por la muerte, inexorable e igualitaria, Six feet under es una obra audiovisual perfecta, tanto a nivel argumental, dramático, artístico y técnico.

Unos personajes inteligentes y profundos, coherentes, que van evolucionando pero al tiempo son capaces de fallar, de cometer locuras y de pasarse de la raya; tremendos guiones, que anulan la posibilidad de aburrimiento, de repetición o de poca verosimilitud; además de un espléndido reparto y unos directores de primer nivel (procedentes de cine independiente) hacen que A dos metros bajo tierra sea considerada por muchos la mejor serie de televisión jamás realizada.

A dos metros bajo tierra en el blog de Hernán Casciari:

http://blogs.elpais.com/espoiler/2007/07/es-un-buen-mome.html








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